Aristóteles: La ley de palanca

Una de las primeras representaciones científicas del principio de palanca - que forma la base de todos los alicates y tenazas - se encuentra en el tratado sobre la mecánica, atribuido al filósofo griego Aristóteles (384-322 a.C.).
"En el párrafo sobre la palanca, tanto la fuerza como la carga se consideran como pesos, es decir, como magnitudes comparables, siendo posible para Aristóteles formular la ley de la palanca: La relación entre el peso movido y el peso que mueve es inversamente proporcional a la relación de las longitudes de los correspondientes brazos de la palanca entre sí, lo que lleva a la conclusión que una fuerza moverá algo tanto más fácil cuanto mas lejos esté del fulcro de la palanca (850a30ff.). En posteriores capítulos, esta afirmación universal fue tomada por Aristóteles una y otra vez como base del análisis de distintos instrumentos y dispositivos técnicos; el remo y el timón, las tenazas del dentista y el cascanueces se reconocen como palancas o combinación de palancas y se explican con la ayuda de la ley de palanca."
(Helmuth Schneider, Einführung in die antike Technikgeschichte [Introducción en la historia de la técnica en la antigüedad], Darmstadt 1992)

Las figuras muestran algunas páginas de una edición de "Mecánica" del año 1599.

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